Investigadores de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Cuautitlán de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) realizaron un análisis a 15 muestras de atún enlatado comercial en aceite y agua, confirmaron la presencia de carne de delfín en 3 de los tipos estudiados.

Este hallazgo evidencia un grave fraude alimentario” se asienta en el comunicado de la FES Cuautitlán, toda vez que el delfín no es un componente declarado en el etiquetado y es una especie “sujeta a protección especial”, lo que significa que deben tomarse acciones para propiciar su recuperación y conservación.

Es un hecho que el delfín no es dañino para el ser humano, pero que el consumidor no conozca a detalle el origen de sus alimentos es un “fraude“, una práctica común en la que los productores agregan elementos que le sirven para “abaratar costos“.

Por otra parte, el delfín podría ser un daño colateral al momento de pescar atún, pues antes se ha señalado que los bancos de atún en la zona tropical del Océano Pacífico se desplazan por debajo de grupos de delfines. Como resultado, algunos delfines quedan atrapados en las redes de pescadores.

De acuerdo con la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (CONAPESCA), México es una de las 80 naciones que posee un sector pesquero dedicado al atún, el cual genera 12 mil empleos directos y aproximadamente 60 mil indirectos, favoreciendo así a la economía. De ahí la importancia de promover la transparencia en la cadena de comercialización pesquera y la precisión del etiquetado en sus productos.

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