Una ciudadana se dirige al gobernador Carlos Mendoza para denunciar que el personal médico de BCS no cuenta con equipo para enfrentar la crisis de Covid-19.

Deyanira Ramírez Torres, ciudadana sudcaliforniana habitante de La Paz, madre y esposa de médicos y doctoras que en estos momentos se enfrentan a la crisis sanitaria que se vive a nivel mundial, utiliza las redes sociales para dirigirse al gobernador de Baja California Sur, Carlos Mendoza Davis, con el fin de evidenciar deficiencias con las que cuenta el sistema de salud en el estado, frente a la pandemia de Covid-19: falta de equipo hospitalario, organización interinstitucional limitada y protocolos de atención deficiente. En El Organismo, abrimos un espacio para conocer esta carta:

“He sido testigo de la entereza y exactitud con las que ha enfrentado las fortísimas e ineludibles decisiones necesarias para ayudar a la población a su cargo a la llegada a nuestro estado de la epidemia de COVID 19. He ponderado y aplaudo todas y cada una de ellas. Sé que fueron difíciles de tomar, pero me han parecido precisas. Me duele ver nuestras calles vacías, es terrible contemplar los restaurantes cerrados, me lastima ver a nuestro cuerpo policiaco reprendiendo a quien no acata las duras, pero necesarias mediadas. Comprendo y espero que el pueblo asuma que el distanciamiento social es imprescindible para disminuir el número de contagios en nuestro estado.

Hay algo que quizá usted no sepa, que quizá los directivos de las instituciones de salud no compartan con usted. Y esa es la razón por la cual me dirijo respetuosamente a usted. Soy esposa de un médico, madre de otra. Tía y amiga de muchísimo de ese personal médico y paramédico que ahora lucha por la salud de todos, la suya, la mía la de todos. Así como los sudcalifornianos dan su voto de confianza y debe unirse a luchar contra la pandemia; de la misma manera, deberían de estar unidas todas las instituciones con las que cuenta el estado. Pero no es así. Las instituciones deben de estandarizar la recepción, las aplicaciones de análisis clínicos y el tratamiento de los pacientes, o posibles pacientes. Pero no es así. Me pregunto ¿por qué no ha habido una reunión de todas las instituciones para estandarizar y ponerse de acuerdo de cómo se tratarán los pacientes?

Más malas noticias: la única institución que cuenta con pruebas es las que están directamente controladas por la Secretaría de Salud. El Laboratorio Estatal de Salud cobra a un precio exorbitante por cada prueba que solicita el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). El instituto prefiere enviar a la Ciudad de México sus pruebas. No se tienen resultados hasta después de cuatro días. La más de las veces, cuando el paciente ha pasado una fase crítica.

Y aún más malas noticias, no hay material de protección para el personal de salud. La gran mayoría de médicos y enfermeras en el estado tiene que comprarse o conseguirse su equipo de su propio sueldo, lo necesario para proteger su seguridad, y los que no han podido hacerlo los intentan obligar a tratar a los pacientes sospechosos sin protección alguna. El personal de limpieza ni sueña con que se le entregue una mascarilla.

Hace unos días el secretario de Salud de nuestro estado declaró que hay el doble del material necesario en la secretaría a su cargo, de ser así, debería ser capaz de compartirlo con el IMSS y el ISSSTE, que en este momento carecen hasta de lo más necesario. No es tiempo de separaciones institucionales. El reto que nuestros esposos, nuestros hijos, nuestros amigos que forman el personal de salud es un desafío mortal para ellos, para la sociedad toda. Si ellos se contagian por estar expuestos, ¿quién cuidará de los enfermos? Reitero, de la manera más humilde, voltee a ver esta situación: las vidas de cada uno de los trabajadores del sector salud es, hoy en día, de un valor inestimable.

La Paz, Baja California Sur, 3 de abril del 2020

Deyanira Ramírez Torres,

hija de una enfermera, madre y esposa de dos médicos, hermana de dos médicos tía de tres médicos y sudcaliforniana preocupada”.

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