Gerardo Morales y Víctor Manuel Bañuelos proponen el uso del término "paleonovela" para hablar de lo que conocemos como "novela histórica.

La pregunta es: ¿cómo denominar, desde las ciencias sociales, al texto que fue escrito tanto para el disfrute estético como para dar cuenta de hechos históricos fehacientes? Gerardo Morales Jasso y Víctor Manuel Bañuelos Aquino se preocupan esencialmente por esta cuestión en su artículo Debates en torno al concepto de “novela histórica”. Propuestas desde el diálogo entre la historiografía y la crítica literaria,[1] y al momento de hacerlo despliegan una serie de ideas que se vuelve pertinente rescatar y definir, pues situándolos se abre con mayor claridad la solución que ambos investigadores proponen a la interrogante en cuestión.

En primer lugar, Morales Jasso y Bañuelos Aquino escriben sobre la noción de “novela histórica”. Explican que esta definición se trata meramente de una convención literaria desbordada al ámbito del uso vulgar, por lo que carece de operatividad para la historia que se hace desde las ciencias sociales. En todo caso, indican tras explorar las tesis de distintos autores al respecto, toda novela resulta histórica pues es producto del tiempo y el espacio donde nace, y utilizar el término “novela histórica” no sería más que mencionar una característica intrínseca a ella, como “novela legible” o “novela recordable”, cuando en realidad lo que se busca es identificar un tipo de texto por sus características particulares. “Como toda novela está en la Historia, toda novela sería histórica, haga uso de anacronismos o sea en sí misma una ucronía, sea una novela futurista o llegue a crear mundos y universos”.[2]

Para acercarse a su objetivo, los investigadores exploran ideas en torno a la literatura que tiendan una liga con la historia, encallando primero en el “cronotopo” de Mijail Bajtin, un concepto que muestra cómo el tiempo y el espacio en la literatura, al igual que en la realidad extradiegética, son indisociables, por lo que existen palabras y construcciones verbales, los “cronotopos”, vinculables a un momento determinado, ya sea en la escritura de historia o en la escritura de literatura. En este mismo tenor, se refieren al “saber narrativo”, para dejar ver que en la narración de hechos se encuentra la explicación de los mismos, lo que genera conocimiento, el cual, es cierto, no es científico, pero es histórico-literario. De igual forma, recuerdan la “literatura ancilar” de Alfonso Reyes, quien concebía, sostienen, la existencia de dos tipos de creación literaria: aquella dedicada de forma general al gozo, y una segunda al servicio de la filosofía y la historia, la “ancilar”, palabra que se deriva de “ancila”, sinónimo de “sierva, esclava, criada”.[3]

Pero también recorren el camino en el sentido opuesto al iniciado, al ir de la historia a la literatura, y tras nombrar los distintos tipos de historia que existen hoy se detienen brevemente en la “microhistoria”, donde observan rasgos literarios, pues ésta, enfocada en la vida de personajes aparentemente sin relevancia en el entramado del pasado, no busca crear la ilusión de realidad con sus textos, precisan, sino que acepta el límite que existe entre realidad y su comprensión, transformando el conocimiento en un elemento narrativo.

En este punto, Morales Jasso y Bañuelos Aquino exponen tres posibilidades para denominar desde las ciencias sociales al texto que fue escrito tanto para el disfrute como para dar cuenta de hechos históricos, detallando cada una con sus características. Presentan como una de las opciones el término “novela historiográfica”, el cual definiríaa una novela que a pesar de contar con invenciones en cuanto a los personajes o acontecimientos, éstos son plasmados con intenciones de veracidad y no sólo verosimilitud. Dicho tipo de novela, utiliza el pasado como pretexto para contar un relato. Otra posibilidad, muestran, es hablar de “historia o historiografía novelada”, sin embargo este tipo de texto, a diferencia de la “novela historiográfica”, buscaría representar el pasado estéticamente para de esta manera difundirlo con éxito, es decir, usar un relato para narrar el pasado, la historia con hache mayúscula. Por último, la opción más exótica que proponen los autores es el concepto de “paleonovela”, al defender la creación de un término que sea tan congruente con la literatura como con la historia, sugiriendo por ello el prefijo “páleo”, que proviene del griego y significa antiguo. Así, las “paleonovelas” serían aquellas que narran y tratan de lo pasado.

Los Debates en torno al concepto de “novela histórica” culminan con la aclaración de que, más allá de una embestida, las opiniones ahí vertidas tiene el fin de estimular la reflexión y la dialéctica para encontrar nuevas categorías para explicar la historia, bajo el entendido de que el conocimiento social del mundo se amplía día con día y con éste la necesidad de distinguir y nombrar aquello que se exhibe en el horizonte para entonces intentar iluminarlo, definirlo.


[1] Gerardo Morales Jasso, Víctor Manuel Bañuelos Aquino, “Debates en torno al concepto de ‘novela histórica’. Propuestas desde el diálogo entre la historiografía y la crítica literaria”, en Relaciones. Estudios de historia y sociedad, volumen 38, nº 152, Zamora, diciembre de 2017.

[2] Morales Jasso, Bañuelos Aquino, “Debates en torno al concepto de ‘novela histórica’”.

[3]Real Academia Española, s.v., “ancila”, ultimo acceso: 9 de septiembre de 2018, http://dle.rae.es/srv/search?m=30&w=ancila. 

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